De parte del Señor, tuvimos momentos preciosos e inolvidables en su presencia, unos mensajes tremendos y ungidos, una comunión entre verdaderos amigos, además de mucha diversión.
Este tiempo en el campamento ha representado una marca distintiva, pues Jesucristo sembró en nuestros corazones, semillas de amor, liderázgo, devoción y servicio.
Ahora contamos con una visión renovada, dada por Dios y que muy pronto dará frutos, que el Señor los bendiga.
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